jueves, 11 de febrero de 2010

Estamos leyendo el lector de Shlink


Un adolescente conoce a una mujer madura con la que inicia una relación amorosa. Antes de acostarse juntos, ella siempre le pide que le lea fragmeneos de Goethe, Shiller. Hasta que un día desaparece. Siete años después, el joven, que estudia derecho, acude al juicio de cinco mujeres acusadas de crímenes nazis y descubre que una de ellas es su antigua amante. Una deslumbrante novela de amor, la culpa, el horror y la piedad.
(editorial Anagrama).

1 comentario:

Odal Orto dijo...

Un fragmento sobre la lectura:

Tardé mucho en atreverme a leer poemas, pero luego acabó encantándome y me aprendí de memoria una buena parte de los poemas que grabé. Hoy todavía puedo recitarlos.
En conjunto, los títulos anotados en la libreta encajan en el sólido candor de los gustos de la burguesía culta. Tampoco recuerdo haberme planteado nunca ir más allá de Kafka, Max Frisch, Uwe Johnson, Ingeborg Bachmann y Siegfried Lebz; nunca grabé literatura experimental, esa literatura en la que no soy capaz de identificarme con una historia y no me gusta ninguno de los personajes. para mí estaba claro que con lo que experimenta la literatura experimental es con el lector, y eso era algo de lo que Hanna y yo podíamos prescindir perfectamente.
Cuando empecé a escribir yo, le leía también cosas mías.