jueves, 12 de marzo de 2009

El jueves 16 de abril comentaremos Seda de Baricco


Hérvé Joncour se vio en la necesidad de viajar hasta Japón, para conseguir huevos sanos que hicieran posible rescatar su negocio y otras hilanderías de Lavilledieu, el pueblo donde vivía con su esposa Hélène. Para ello debe hacer un extensísimo y pesado viaje que concluirá en tierras extrañas y peligrosas. Cuando hace su primer desplazamiento descubre a una joven cuya característica más extraña para Hervé es que no posee los ojos rasgados como el resto de los pobladores de aquel lugar, sin embargo, ella no conoce su idioma y no pueden intercambiar ni una palabra, solo miradas y otros gestos…
El resultado, según el propio Baricco, no es sólo una historia de amor porque «…si solamente fuera eso, no habría valido la pena contarla. En ella están entremezclados deseos, y dolores, que se sabe muy bien lo que son, pero que no tienen un nombre exacto que los designe. Y, en todo caso, ese nombre no es amor. (Esto es algo muy antiguo. Cuando no se tiene un nombre para decir las cosas, entonces se utilizan historias. Así funciona. Desde hace siglos)».