Con esta reseña nos despedimos hasta octubre que volverán las reuniones del club de lectura de la Biblioteca Luis Parra
EL LUNES NOS QUERRÁN DE NAJAT EL HACHMI
Najat el Hachmi es una escritora española de origen
marroquí, que ha dedicado buena parte de su carrera a contar cómo se sienten
los inmigrantes en España. 'El lunes nos querrán', Premio Nadal de 2021, no es
el primero que escribe sobre este tema, pero sí el que más atención ha
recibido. El Hachmi forma parte de una generación de escritores criados en
Europa, pero nacidos en otros países, que están cambiando las reglas de la
literatura y que están introduciendo nuevos temas. Os recomiendo que leáis a
Leila Slimani, autora de 'Canción dulce' o 'El jardín del ogro'.
La escritora marroquí, criada también en Vic, como la protagonista
de 'El lunes nos querrán', no ha confesado si sus libros son autobiográficos,
pero lo que sí está claro es que están basados en historias que conoce muy
bien. Es muy probable que conozca a mujeres y a hombres como los que salen en
sus novelas y que también haya vivido de cerca sus problemas, ambiciones,
frustraciones o errores.
El Hachmi ha criticado muchas veces cómo Occidente,
especialmente la izquierda, ha acogido a los inmigrantes y les ha dado una
formación basada en la libertad y la igualdad de derechos, para después
abandonarlos a su suerte, sobre todo a las mujeres, y negarse a legislar las
costumbres machistas de sus culturas con la justificación de la libertad de
expresión. Por ejemplo, lo ha hecho con el hiyab, que ella pide desterrar de la
vida pública en Europa porque simboliza la sumisión de la mujer. Hace poco,
después de que Ada Colau, Mónica García, Mónica Oltra y Yolanda Díaz
participaran en un acto con una mujer con pañuelo islámico, escribía en
Twitter: "Será que las moras españolas no somos mujeres y nuestra libertad
puede esperar. Será que nuestro feminismo es de segunda y podéis hundirnos un
poco más para que podamos seguir encerradas en las cárceles del islam y el
islamismo".
Creo que el libro forma parte de esta actitud crítica de El
Hachmi, que como la protagonista, ha vivido entre dos mundos, el que le impone
su familia, su religión, su origen, y el que experimenta en una ciudad moderna
y cosmopolita como es Barcelona, que le brinda una libertad que ella ansía, que
toca con los dedos, pero que quieren arrebatarle.
En este caso, son las mujeres las que protagonizan una
historia desgarradora que llega al lector como una carta que la protagonista,
de la que no sabemos su nombre hasta el final del libro, le escribe a una buena
amiga. Escrito en primera persona y como un viaje al pasado en el que ella
narra sus vivencias, Naíma habla de la dificultad de ser mujer en un mundo
cerrado, machista y autoritario.
Con 17 años, conoce a una chica que no sigue las normas que
le impone su comunidad porque su familia tiene normas más laxas con respecto a
tradiciones y costumbres. Ella se convierte en su modelo, envidia su libertad,
su capacidad para tomar decisiones, y como cualquier adolescente siente que
también quiere revelarse. No le resultará tan fácil y se repetirá continuamente
lunes, lunes, lunes, en un intento de volver al redil familiar, pero terminará
saliendo de él y lo hará de forma brusca. El resultado es dejar de hablar con
su familia, sentirse sola y abandonada, pero también valiente, independiente y
libre. Gracias a todo ese proceso descubre la sexualidad, la amistad y el amor,
pero también la violencia, el extremismo o la vulgaridad.
Los hombres no salen muy bien parados en la novela. Los
padres, maridos, novios o hermanos son autoritarios, violentos o cierran los
ojos ante las agresiones machistas. Sólo el padre de una amiga avergüenza
al iman por reprenderle, pero es el único en una comunidad que es numerosa.
Ellos también sufren porque ven que su mundo se desmorona, que las nuevas
generaciones rompen unas normas que les hacen sentir que aún están vinculados a
su origen; se sienten desarraigados, desconectados de la realidad que les
rodea, vinculados a unas familias en sus países que les chantajean, les
critican, les presionan.
El relato es sencillo, de fácil lectura, pero es que para El
Hachmi es más importante el fondo que la forma, por eso huye de cualquier tipo
de retórica y va directa al grano, como si quisiera que una generación de
jóvenes y de mujeres, sobre todo las de su comunidad, con pocos estudios,
leyeran y entendieran el mensaje del libro.
Emelia Viaña Villaverde (coordinadora Club de lectura de la Biblioteca de Villanueva del Pardillo)